La cicatriz de la abdominoplastia suele ubicarse en la parte inferior del abdomen, justo por encima del pubis y de cadera a cadera. Esta localización permite que, en la mayoría de los casos, la marca quede oculta bajo la ropa interior o el bañador, lo que aporta tranquilidad a quienes se preocupan por la visibilidad del resultado final.
En la abdominoplastia completa, también puede ser necesaria una incisión alrededor del ombligo para reposicionarlo, generando una cicatriz circular que, con el tiempo, se integra bien con la piel circundante.
En casos donde hay un exceso importante de piel, como tras grandes pérdidas de peso, puede requerirse una incisión vertical adicional, formando una cicatriz en “T” invertida o en ancla. Esta variante es menos frecuente, pero permite tratar casos más complejos y conseguir un abdomen más liso y firme.
Tipos de cicatrices según la técnica empleada
El tipo de abdominoplastia determina la longitud y la forma de la cicatriz:
Abdominoplastia completa: Deja una cicatriz horizontal extensa, de cadera a cadera, y suele incluir una cicatriz alrededor del ombligo.
Miniabdominoplastia: La incisión es más corta y se limita a la parte baja del abdomen, sin necesidad de reposicionar el ombligo.
Abdominoplastia extendida: La cicatriz horizontal se prolonga hacia los costados o la espalda baja, ideal para pacientes con exceso de piel lateral.
Abdominoplastia con cicatriz vertical: Indicada en casos de grandes pérdidas de peso, añade una incisión vertical desde el pubis hasta el ombligo, formando una “T” invertida.
En la clínica del Dr. César Padilla en Málaga, la abdominoplastia se personaliza según las necesidades de cada paciente, asociando técnicas de lipomoldeamiento y liposucción asistida para lograr resultados más armónicos y naturales.